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4 de enero de 20265 min

El Interruptor de Lactato: Cómo el Ejercicio Intenso Inhibe la Producción de Grasa

FitKolik

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Publicado el 4 de enero de 2026

Durante décadas, los atletas y entrenadores vieron el lactato, a menudo erróneamente denominado ácido láctico, como el principal antagonista del rendimiento. Se consideraba simplemente un producto de desecho metabólico, el culpable de la sensación de ardor en los músculos durante un esfuerzo intenso y un heraldo de la fatiga. Sin embargo, la ciencia del deporte ha experimentado un cambio de paradigma significativo con respecto a esta molécula.

La investigación moderna ahora entiende el lactato como una fuente de combustible crucial para el corazón, el cerebro y los músculos durante el ejercicio. Aún más recientemente, ha surgido un papel innovador para el lactato: funciona como una potente molécula de señalización que se comunica profundamente dentro de las estructuras celulares para regular el metabolismo.

Un descubrimiento crítico en esta área revela cómo el ejercicio de alta intensidad utiliza específicamente el lactato para indicarle al cuerpo que cese la producción de grasa nueva. Este mecanismo proporciona una explicación molecular de por qué el entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT) y protocolos de umbral anaeróbico similares son singularmente efectivos para controlar la composición corporal en los atletas.

Los jugadores metabólicos: FASN y De Novo Lipogénesis

Para comprender el impacto del ejercicio intenso en el almacenamiento de grasa, primero debemos comprender cómo el cuerpo crea grasa. El proceso de conversión de fuentes de energía no grasas, principalmente el exceso de carbohidratos, en ácidos grasos para ser almacenados como tejido adiposo se conoce como lipogénesis de novo (DNL).

El motor central de este proceso es una enzima llamada Ácido Graso Sintasa, o FASN. FASN actúa como la línea de montaje molecular que construye ácidos grasos de cadena larga, que posteriormente se almacenan como grasa corporal. En un estado de superávit calórico y baja actividad física, FASN es muy activo. Para los atletas que se esfuerzan por obtener relaciones potencia-peso óptimas o masa corporal magra, la DNL hiperactiva es contraproducente.

El interruptor de lactato: el mecanismo de lactilación

La conexión entre el ejercicio intenso y la inhibición de grasas radica en un proceso químico recientemente descubierto llamado "lactilación".

Cuando un atleta participa en un entrenamiento de alta intensidad, como carreras de velocidad, complejos pesados de levantamiento olímpico o sesiones de intervalos intensos, la demanda de energía supera la capacidad de los músculos para utilizar el oxígeno. El cuerpo cambia al metabolismo anaeróbico, produciendo cantidades significativas de lactato.

Este aumento en el lactato circulante no se elimina simplemente del sistema con el tiempo. En cambio, las moléculas de lactato ingresan a las células y se adhieren físicamente a varias proteínas, alterando su función. Este proceso de unión es la lactilación.

Fundamentalmente, los investigadores han descubierto que el lactato lactila directamente la enzima FASN. Cuando el lactato se une a FASN, cambia la forma y la estructura de la enzima. Esta modificación actúa eficazmente como un freno molecular, inhibiendo la actividad enzimática de FASN. Al suprimir FASN, los altos niveles de lactato generados durante el ejercicio intenso regulan directamente a la baja la lipogénesis de novo.

En términos más simples, el subproducto químico del trabajo duro le dice a la maquinaria productora de grasa del cuerpo que se apague.

Implicaciones para atletas y rendimiento

Esta vía biológica tiene profundas implicaciones para el rendimiento deportivo y la metodología de entrenamiento, yendo más allá de los simples modelos de "calorías que entran versus calorías que salen".

1. Gestión estratégica de la composición corporal Para los atletas de clase de peso (deportes de combate, levantamiento de pesas) o aquellos en los que la delgadez se correlaciona con el rendimiento (carreras de resistencia, gimnasia), este mecanismo destaca la importancia de la intensidad. Si bien el cardio de estado estacionario de baja intensidad utiliza la grasa existente como combustible, el trabajo de alta intensidad previene activamente la creación de grasa nueva a nivel celular. Esto sugiere que la incorporación de HIIT permite a los atletas mantener físicos más delgados incluso durante las fases de mayor ingesta de carbohidratos necesarias para alimentar el rendimiento.

2. Flexibilidad y eficiencia metabólica La inhibición de DNL dirige el tráfico metabólico. Al cerrar la vía que convierte los carbohidratos en grasa, se anima al cuerpo a utilizar esos carbohidratos para las necesidades energéticas glucolíticas inmediatas o la reposición de glucógeno. Esto mejora la flexibilidad metabólica: la capacidad del cuerpo para cambiar eficientemente entre fuentes de combustible según la demanda.

3. Validación del entrenamiento anaeróbico en todas las disciplinas Esta investigación proporciona una sólida validación biológica para la inclusión de trabajo anaeróbico de alta intensidad incluso en deportes predominantemente aeróbicos. Un corredor de maratón, por ejemplo, se beneficia de carreras de tempo o sesiones de intervalos que aumentan el lactato, no solo para mejorar la velocidad cardiovascular, sino también para la señalización metabólica que optimiza la composición corporal a largo plazo.

Conclusión

El viejo adagio "siente el ardor" ha adquirido un nuevo significado científicamente validado. La sensación de ardor asociada con la alta acumulación de lactato no es solo una señal de esfuerzo; es la sensación de que se está enviando una poderosa señal metabólica a todo el cuerpo. Al participar en un entrenamiento lo suficientemente intenso como para generar una cantidad significativa de lactato, los atletas están aprovechando un sofisticado interruptor fisiológico que suprime activamente la síntesis de grasa nueva, optimizando su fisiología para un rendimiento máximo.