El Motor del Atleta: Glucólisis, Lactato y el Ciclo de Cori - Featured image for article about steroid education
14 de enero de 20265 min

El Motor del Atleta: Glucólisis, Lactato y el Ciclo de Cori

FitKolik

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Publicado el 14 de enero de 2026

La imagen de un atleta superando su límite es icónica en los deportes: la mueca de esfuerzo, los músculos tensos, la patada final hacia la línea de meta. Sin embargo, lo que determina el éxito en esos momentos críticos no es solo la fortaleza mental o la musculatura visible. Es una serie compleja y microscópica de reacciones químicas que ocurren en lo profundo de las células.

Durante décadas, ha existido una brecha entre el entrenamiento práctico ("bro-science") y la fisiología deportiva rigurosa. Cerrar esta brecha significa comprender que los sistemas de energía del cuerpo no son conceptos abstractos, sino vías biológicas tangibles que pueden ser entrenadas, alimentadas y manipuladas. La piedra angular de esta comprensión radica en cómo el cuerpo procesa el azúcar bajo presión: la relación entre la glucólisis, el lactato y la recuperación.

La sala de máquinas: Glucólisis y energía repentina

Cada contracción muscular requiere adenosín trifosfato (ATP), la moneda de energía universal del cuerpo. Durante movimientos explosivos o ejercicio intenso, la demanda de ATP se dispara más rápido de lo que el oxígeno puede ser entregado a los tejidos. Para satisfacer esta demanda inmediata, el cuerpo recurre a sus reservas de combustible almacenadas: el glucógeno.

El glucógeno, almacenado en los músculos y el hígado, se descompone en unidades de glucosa. A través de un proceso llamado glucólisis, esta glucosa se fractura rápidamente para producir ATP. Esta vía es rápida, esencial para el trabajo de alta intensidad, pero tiene un costo metabólico. El producto final de la glucólisis normal es el piruvato. Cuando el oxígeno es abundante, el piruvato entra en las mitocondrias para crear cantidades masivas de energía de manera eficiente.

Sin embargo, durante el máximo esfuerzo atlético, la "ventana de oxígeno" se cierra. Las mitocondrias no pueden aceptar el piruvato lo suficientemente rápido.

La idea errónea del lactato

Cuando la vía aeróbica está bloqueada debido a la intensidad, el cuerpo se enfrenta a una crisis. La glucólisis requiere moléculas portadoras específicas (NAD+) para seguir funcionando. Si todas estas moléculas se agotan, la producción de energía se detiene y el atleta choca contra una pared.

Para evitar este estancamiento celular, el cuerpo activa un mecanismo de seguridad evolutivo. Una enzima conocida como lactato deshidrogenasa (LDH) convierte el exceso de piruvato en lactato.

Durante años, el lactato (a menudo confundido con el ácido láctico) fue vilipendiado como un producto de desecho responsable del dolor muscular y la fatiga. La ciencia deportiva moderna reconoce esto como una grave idea errónea. La conversión a lactato no es un error; es un mecanismo de supervivencia vital. Al crear lactato, el cuerpo regenera las moléculas portadoras necesarias (NAD+) para permitir que la glucólisis continúe.

El lactato no es el enemigo que detiene al atleta; es la solución temporal que le permite correr durante esos treinta segundos adicionales.

La planta de reciclaje: El ciclo de Cori

La historia de la energía no termina con la producción de lactato en el músculo. El cuerpo humano es increíblemente ahorrativo. El lactato producido durante el ejercicio intenso es una valiosa fuente de combustible que espera ser recuperada.

El lactato se filtra de las células musculares en funcionamiento al torrente sanguíneo, donde puede ser utilizado por el corazón y el cerebro como combustible. Fundamentalmente, gran parte viaja al hígado. El hígado realiza una notable hazaña metabólica conocida como el ciclo de Cori. Toma el lactato de "desecho" y, utilizando energía, lo convierte de nuevo en glucosa. Esta nueva glucosa se libera de nuevo al torrente sanguíneo para ser utilizada de nuevo por los músculos o almacenada como glucógeno para futuros esfuerzos.

Este ciclo destaca un aspecto crítico de la resistencia: la capacidad de eliminar y reciclar el lactato es tan importante como la capacidad de producir energía rápidamente.

De la bioquímica al podio

¿Por qué un entrenador o un atleta necesitan entender la respiración celular? Porque las metodologías de entrenamiento de élite se construyen sobre estas realidades biológicas.

La comprensión de estas vías informa todo, desde la nutrición hasta los protocolos de dopaje. Por ejemplo, conocer los detalles del metabolismo de los carbohidratos dicta el momento preciso y el tipo de bebidas azucaradas que consume un atleta de resistencia para mantener el flujo glucolítico sin causar malestar gastrointestinal.

Además, un conocimiento más profundo permite un entrenamiento más inteligente. El entrenamiento del "umbral de lactato" es esencialmente enseñar al cuerpo a ser más eficiente en el ciclo de Cori, eliminando el lactato más rápido de lo que se produce. Del mismo modo, el entrenamiento de hipoxia (entrenamiento en entornos con poco oxígeno) obliga al cuerpo a optimizar estas vías anaeróbicas, haciendo que las enzimas involucradas, como la LDH, sean más eficientes.

En el ámbito de la medicina deportiva y la lucha contra el dopaje, estos marcadores se convierten en signos reveladores. Los niveles elevados de ciertas enzimas, incluidas las formas específicas de LDH, pueden indicar daño tisular por sobreentrenamiento o, en algunos contextos, ser señales de alerta para el uso de sustancias que mejoran el rendimiento y alteran las tasas metabólicas.

Conclusión

El rendimiento atlético es, en última instancia, una expresión macroscópica de la eficiencia microscópica. Si bien la determinación y la valentía impulsan al atleta, la maquinaria bioquímica establece el límite de velocidad. Al respetar la compleja danza de la glucosa, el lactato y las capacidades de reciclaje del hígado, los entrenadores y los atletas van más allá de las conjeturas, convirtiendo las limitaciones fisiológicas en ventajas competitivas.