Durante décadas, el consejo médico predominante para las atletas embarazadas se basaba en la extrema precaución. A las futuras madres a menudo se les decía que mantuvieran su frecuencia cardíaca por debajo de 140 latidos por minuto, que evitaran levantar cualquier cosa que pesara más que una bolsa de supermercado y que se mantuvieran alejadas de cualquier actividad "extenuante". Sin embargo, a medida que la cultura del atletismo femenino ha evolucionado, liderada por CrossFitters de élite, levantadoras de pesas olímpicas y levantadoras de potencia, la comunidad científica finalmente se está poniendo al día con la realidad de que el embarazo no es un estado frágil, sino un período de increíble adaptación fisiológica.
El cambio de la opinión a la evidencia
Las restricciones tradicionales sobre el ejercicio prenatal se basaban en gran medida en la "opinión de expertos" y los riesgos teóricos en lugar de los datos empíricos. Las principales preocupaciones involucraban la maniobra de Valsalva (exhalación forzada contra una vía aérea cerrada), el levantamiento de pesas en decúbito supino (acostado sobre la espalda) y la alta presión intraabdominal asociada con el levantamiento olímpico.
Investigaciones recientes, incluido un estudio histórico de 2023 publicado en el International Urogynecology Journal, han comenzado a desmantelar estas barreras. Al examinar a cientos de atletas que mantuvieron cargas de entrenamiento iguales o superiores al 80% de su máximo de una repetición (1RM), los investigadores encontraron que el entrenamiento de resistencia pesado no se correlacionaba con resultados adversos en el embarazo o el parto. De hecho, aquellas que mantuvieron su intensidad de entrenamiento durante todo su embarazo informaron menos complicaciones reproductivas que aquellas que detuvieron o disminuyeron significativamente su intensidad.
Beneficios fisiológicos para la atleta
Mantener un alto nivel de fuerza durante el embarazo ofrece varias ventajas biomecánicas:
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Suelo pélvico y estabilidad del core: El entrenamiento de resistencia fortalece la musculatura que soporta el útero en crecimiento, lo que podría reducir el riesgo de incontinencia urinaria y prolapso de órganos pélvicos.
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Prevención de la diabetes gestacional: El músculo esquelético es un sitio primario para la eliminación de glucosa. El entrenamiento de alta intensidad mejora la sensibilidad a la insulina, lo que reduce el riesgo de diabetes gestacional.
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Compensación biomecánica: A medida que el centro de masa se desplaza hacia adelante durante el embarazo, el levantamiento pesado (particularmente el trabajo de la cadena posterior como sentadillas y peso muerto) ayuda a mantener la postura y reduce el dolor lumbar común asociado con la curva "lordótica" del embarazo.
Navegando por los parámetros de entrenamiento
Si bien los datos respaldan la seguridad del levantamiento pesado, la "atleta-madre" aún debe navegar por cambios fisiológicos específicos.
| Factor | Cambio fisiológico | Ajuste atlético |
| Hormona relaxina | Mayor laxitud articular y ablandamiento de los ligamentos. | Concéntrese en la estabilidad y el rango de movimiento controlado; evite "rebotar" en sentadillas profundas. |
| Gasto cardíaco | El volumen sanguíneo aumenta en casi un 50%. | Espere frecuencias cardíacas basales más altas y una fatiga más rápida durante las series de alto volumen. |
| Diástasis de rectos | Separación de los músculos abdominales. | Controle la "formación de conos" o "abombamiento" durante los levantamientos pesados; ajuste las técnicas de refuerzo según sea necesario. |
Redefiniendo el mito de "Comer para dos"
Un obstáculo cultural importante para la atleta embarazada es la noción obsoleta de "comer para dos". Desde una perspectiva de nutrición deportiva, las demandas calóricas del embarazo son mucho más bajas de lo que se pensaba. En el primer trimestre, el requerimiento calórico adicional es esencialmente cero. Para el tercer trimestre, es de aproximadamente 450 calorías, aproximadamente el equivalente a un batido de proteínas y una pieza de fruta. Para una atleta, la atención debe centrarse en la densidad de nutrientes y la ingesta de proteínas para apoyar el mantenimiento muscular y el desarrollo fetal, en lugar del mero volumen calórico.
El futuro del rendimiento prenatal
La narrativa está cambiando de "lo que no puede hacer" a "cómo puede optimizar". Para las atletas recreativas y competitivas, el objetivo ya no es simplemente sobrevivir al embarazo en un estado sedentario, sino mantener una base de fuerza que facilite una recuperación posparto más rápida y un regreso al deporte.
A medida que crece el cuerpo de evidencia, queda claro que para una mujer que ya está acostumbrada a la barra, el camino más seguro a seguir puede no ser el descanso total, sino una continuación del entrenamiento pesado y disciplinado que su cuerpo ya sabe cómo manejar.

